PSICOANÁLISIS

TERAPIA PSICOANALÍTICA

En todas las formas de psicoterapia etiológica rige el mismo principio terapéutico básico: re exponer al paciente, en circunstancias más favorables, a situaciones emocionales que no pudo resolver en el pasado. A fin de poder recibir ayuda, aquél debe sufrir una experiencia emocional correctiva adecuada para reparar la influencia traumática de experiencias anteriores. Es de importancia secundaria si ésta experiencia correctiva tiene lugar durante el tratamiento o en la vida diaria del paciente... ...

 El carácter de la relación transferencial es singular en el sentido de que el paciente tiene la oportunidad de poner de manifiesto cualesquiera modos de conducta, de entre una gran diversidad. Es importante comprender que en esta relación el dominio de un conflicto irresuelto se hace posible no sólo debido a que el conflicto transferencial es menos intenso que el original, sino también a que el analista adopta una actitud distinta de la asumida por el progenitor hacia el niño en la situación conflictiva original. Mientras el paciente continúa actuando conforme a pautas anticuadas, la reacción del analista se adapta estrictamente a la situación terapéutica real. Esto hace del comportamiento transferencial de aquél un unilateral boxeo con su sombra y así el terapeuta tiene oportunidad de ayudarle tanto a ver intelectualmente como a sentir la irracionalidad de sus reacciones emocionales. Al mismo tiempo, la actitud objetiva, comprensiva, del analista, permite al paciente encarar en forma distinta sus reacciones emocionales y hacer así una nueva definición del viejo problema. La antigua pauta era un intento de adaptación, por parte del niño, a la conducta parental. Cuando un eslabón (la respuesta parental) de esta relación interpersonal se modifica a través del terapeuta, la reacción del paciente pierde su objeto. Al formular la dinámica del tratamiento, la tendencia usual es subrayar la repetición del viejo conflicto en la situación transferencial y destacar la similitud entre la antigua situación conflictiva y la situación transferencial. A menudo se pasa por alto la significación terapéutica delas diferencias entre ambas situaciones. Y es precisamente en estas diferencias dónde radica el secreto del valor terapéutico del procedimiento analítico. Porque la actitud del terapeuta es distinta de la actitud de la persona autoritaria del pasado, por eso brinda al paciente la oportunidad de enfrentar una y otra vez, en circunstancias más favorables, aquellas situaciones emocionales antes insoportables, y tratarlas en forma distinta de las antiguas. Esto puede lograrse sólo mediante la experiencia real en la relación de paciente a terapeuta: la sola penetración intelectual no basta. En cambio, es necesidad vital para el terapeuta tener una comprensión clara del desarrollo genético de las dificultades emocionales del paciente, de suerte de poder revivir para él las situaciones conflictivas originales, ante las que se haya batido en retirada. La comprensión intelectual de esa genética por el paciente posee sólo una importancia accesoria. Cuanto más exacto sea el entendimiento del terapeuta acerca de la dinámica y, por ende, cuando más capaz sea de reactivar las actitudes anteriores, tanto más adecuadamente podrá brindar, mediante su propia actitud, las nuevas experiencias necesarias para producir resultados terapéuticos. No existe en la realidad un psicoanalista completamente neutro, y tampoco sería deseable. Si bien es necesario que el terapeuta mantenga en todo momento una actitud objetiva y de ayuda, esta actitud encierra la posibilidad de una gran diversidad de respuestas hacia el paciente.